
A menudo se asocia la innovación con una actividad relacionada con la creatividad , el azar o la inspiración de un momento. Pero estos elementos, que pueden ser importantes para que se dé el proceso de innovación, son sólo algunos de los componentes que intervienen en dicho proceso. En efecto, tener ideas es sencillo, tener buenas ideas ya es más complicado, pero lo que realmente constituye un reto estratégico para las empresas es generar continuamente buenas ideas y convertirlas en productos y servicios con éxito comercial en el mercado. Eso es lo que llamamos gestión de la innovación, centrada en estos casos en innovación en producto/servicio.
Otra forma de innovar es modificando la forma en que se hacen las cosas dentro de la empresa. Por ejemplo, redefinir los procesos productivos puede servir para aumentar el valor del producto final gracias a un menor coste de fabricación, un menor tiempo de respuesta o una mayor calidad. Es lo que llamamos innovación en proceso.
Pero también se innova redefiniendo o incorporando nuevos procesos de gestión en la empresa (innovación en la gestión): definición de nuevos procedimientos para sistematizar ciertas operaciones (compras, control de calidad, seguridad en el trabajo, etc.), modificación de las formas de relacionarse con clientes y proveedores incorporando nuevas tecnologías de comunicación, redefiniendo las estrategias de comercialización de productos o servicios, etc.
Es decir, la innovación no implica exclusivamente la generación de nuevos productos y servicios, sino que afecta también a la forma de hacer las cosas. En este sentido, existen diversas definiciones de tipos o clases de innovación. El Manual de Oslo (OCDE, 2005), referencia bibliográfica en materia de innovación, define los siguientes cuatro tipos de innovación:
En muchas ocasiones se suelen agrupar las definiciones de innovación organizacional y de marketing bajo la denominación general de innovación en la gestión. Así, podríamos estar hablando de los siguientes tipos de innovación:
A continuación se presentan algunos ejemplos de los tipos de innovación indicados. En el apartado InnoCámaras del portal pueden encontrar Casos de Éxito de empresas participantes en el Programa que ejemplifican estos tipos de innovación.
INNOVACIÓN EN PRODUCTO/SERVICIO: El caso de APPLE INC y el iPhone
Nuevos productos o mejora de los existentes: el lanzamiento del iPhone supuso un antes y un después en el mundo de la telefonía. Sus constantes mejoras (iPhone 4S) se pueden considerar igualmente innovación de producto.
INNOVACIÓN EN PROCESO:
Incorporación de nuevas tecnologías de fabricación, incremento del nivel de automatización de los procesos productivos mediante incorporación de sistemas robotizados, etc.
Donuts: la empresa ha innovado en el proceso de fabricación para ofrecer un producto mejorado. Una de las presentaciones del producto es el envasado en blisters individuales con atmósferas controladas (ricas en CO2) que aumentan la duración del producto. Supone innovación en proceso (adaptación del proceso de fabricación para envasado en atmósfera controlada) e innovación en la forma de presentación del producto.
INNOVACIÓN EN LA GESTIÓN:
Implantación de sistemas de gestión de la calidad, gestión medioambiental, gestión de la I+D+i, etc.
Nuevas formas de hacer llegar los servicios a los clientes: incorporación de sistemas de comercio electrónico, sistemas de gestión on-line, banca electrónica, etc.
Es de destacar también la definición de tipos de innovación que se utiliza a efectos de aplicación de deducciones fiscales en el Impuesto de Sociedades. En este caso, la legislación solamente diferencia entre innovación tecnológica y no tecnológica, siendo la primera la única válida para la aplicación de las deducciones. En este sentido, se entiende por innovación tecnológica la actividad cuyo resultado sea un avance de nuevos productos o procesos de producción o mejoras sustanciales de los ya existentes. Es decir, quedaría fuera de la definición la innovación en gestión y, en ciertas ocasiones, la innovación de proceso.