
Todas las empresas de un modo u otro innovan, ya que su competitividad y continuidad dependen de hacerlo. No obstante, pocas empresas son conscientes de que lo hacen: la encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE) de innovación en empresas en 2010 revela que aproximadamente el 33% de las empresas españolas de 10 o más asalariados han declarado haber sido innovadoras en el periodo 2008-2010. Por lo tanto, existe un 67% de empresas españolas que podrían estar innovando sin ser conscientes de ello (innovación oculta).
La innovación está presente en nuestro día a día. Las empresas hacen referencia a su capacidad de innovación, a sus productos innovadores... En la publicidad es cada vez más frecuente que se ponga de relieve la innovación que reside en los productos que anuncia, siendo también habitual encontrar referencias a la innovación en los servicios públicos.
Por lo extendido del término “innovación” es importante tener en cuenta que se pueden distinguir dos acepciones diferentes:
La innovación, como proceso por el que se transforma una idea en un producto o servicio novedoso en el mercado, o por el que se incorpora un novedoso proceso de fabricación o nuevos métodos de organización o de comercialización en la empresa (capacidad de innovación de la empresa).
La innovación, como la actividad por la cual resultados derivados de la investigación y el desarrollo (conocimientos, prototipos) son lanzados hacia el mercado en forma de nuevos productos, servicios o bien son transformados en nuevos procesos en la empresa (I+D+i).
Todas las empresas de un modo u otro innovan, ya que su propia competitividad y continuidad dependen de hacerlo. No obstante, aún pocas empresas son conscientes de que lo hacen: la encuesta INE de innovación en empresas en 2009 revela que aproximadamente el 34% de las empresas españolas de 10 o más asalariados han declarado haber sido innovadoras en el periodo 2007-2009. Por lo tanto, existe un 64% de empresas españolas que podrían estar innovando sin ser conscientes de ello (innovación oculta).
La innovación como todo proceso empresarial puede ser gestionado y controlado, siendo éste el máximo exponente de consciencia y control sobre la innovación. Entre las dos situaciones extremas descritas (innovación oculta y gestión del proceso de innovación), existen situaciones diversas en las que las empresas son conscientes de que innovan pero sin tener control sobre ello, es decir, acometen innovaciones generalmente de modo puntual o si es de forma habitual conducidos por demandas de clientes o del mercado sin anticipación a dichas demandas.
