
Los estudios de benchmarking consisten en realizar estudios comparativos entre tecnologías, productos, servicios o procesos de distintas empresas y la comparación con el estado de la técnica al nivel geográfico que se defina (regional, nacional o internacional). De esta manera, se evalúa el posicionamiento relativo de la empresa (o sector) respecto a dicho estándar, concluyendo si su situación es de vanguardia o por el contrario necesita evolucionar.
Se trata por tanto de un elemento clave para la mejora continua, que permite la comparación con otras empresas y la identificación de las áreas estratégicas que deben ser potenciadas y perfeccionadas dentro de la propia, sin perder de vista las necesidades de los clientes.
De esta manera, a través de un estudio de benchmarking una empresa podrá:
Mejorar su posición competitiva en el mercado.
Identificar los aspectos clave que se deben mejorar y potenciar.
Conocer las prácticas, procesos y productos de la competencia.
Obtener información sobre la evolución de las exigencias de los clientes.
Identifica áreas de mejora dentro de la empresa.
Promover el trabajo en equipo.