
No existe una definición unificada para los conceptos de investigación, desarrollo e innovación, de manera que estas definiciones pueden variar en algunos matices en función del organismo que las utilice.
Las definiciones recogidas en el Manual de Oslo (referencia en temas de innovación) y en el Marco Comunitario sobre ayudas estatales de I+D+i (2006/C 323/01) son las siguientes:
Investigación: actividades cuyo objetivo es la adquisición de nuevos conocimientos que puedan resultar de utilidad para la creación de nuevos productos, procesos o servicios o contribuir a mejorar considerablemente los ya existentes.
Desarrollo: adquisición, combinación, configuración y empleo de conocimientos y técnicas ya existentes, de índole científica, tecnológica, empresarial o de otro tipo, con vistas a la elaboración de planes y estructuras o diseños de productos, procesos o servicios nuevos, modificados o mejorados. Se incluye la elaboración de proyectos, diseños, planos y demás tipos de documentación siempre y cuando no vaya destinada a usos comerciales, así como el desarrollo de prototipos y proyectos piloto. El desarrollo experimental no incluye las modificaciones habituales o periódicas efectuadas en los productos, líneas de producción, procesos de fabricación, servicios existentes y otras actividades en curso, aún cuando dichas modificaciones puedan representar mejoras.
Innovación: aplicación de un método de producción o suministro nuevo o significativamente mejorado, incluyendo cambios significativos en cuanto a técnicas, equipos y/o programas informáticos, aplicación de nuevos métodos organizativos a las prácticas comerciales, la organización del centro de trabajo o las relaciones exteriores de la empresa, etc.
La realización de actividades y proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+I) es un proceso arriesgado pero necesario para asegurar la competitividad de una empresa. Las administraciones públicas apoyan a las entidades que emprenden este tipo de actividades mediante dos mecanismos fundamentales:
Tanto en un caso como en otro, existe un premisa fundamental que establece que un proyecto de I+D+i no puede ser financiado con ayudas públicas en una cantidad mayor al coste total del proyecto, es decir, del 100% del presupuesto.
Por otro lado, la intensidad máxima de las ayudas públicas está limitada de acuerdo con el riesgo asumido por las empresas en la realización de las actividades de I+D+i. Con carácter general, las ayudas públicas a la realización de proyectos de investigación (lejanos al mercado) son mayores que las aportadas a proyectos de innovación (cercanos al mercado). Asimismo, la ejecución de proyectos en colaboración entre empresas o con organismos de investigación implica un incremento de la intensidad máxima de la ayuda que se puede conceder a un determinado proyecto.
Relación entre la tipología del proyecto y la intensidad de ayuda (Fuente: Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial)
La limitación de la intensidad máxima de ayudas se encuentra reflejada en el Marco Comunitario sobre ayudas estatales de I+D+i (2006/C 323/01).