
La realización de actividades y proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+I) es un proceso arriesgado pero necesario para asegurar la competitividad de una empresa. Las administraciones públicas apoyan a las empresas que emprenden este tipo de actividades para aminorar el riesgo asumido mediante dos mecanismos:
Con el fin de no alterar las condiciones de mercado y de libre competencia las administraciones públicas limitan la intensidad de sus ayudas a las actividades de I+D+I de acuerdo con el riesgo asumido por parte de las empresas. De este modo, con carácter general, las ayudas públicas a la realización de proyectos de investigación (lejanos al mercado) son mayores que las aportadas a proyectos de innovación (cercanos al mercado).
Existe un premisa fundamental que establece que un proyecto de I+D+I no puede ser financiado con ayudas públicas en una cantidad mayor al coste total del proyecto, es decir del 100% del presupuesto.
Por otro lado, en la Unión Europea, existe un Marco Comunitario que establece las intensidades máximas de ayuda directa que una empresa puede recibir por parte de las administraciones públicas (ayudas de Estado) para un mismo proyecto y que varían en función de su clasificación como investigación, desarrollo o innovación.
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Pequeña empresa |
Mediana empresa |
Gran empresa |
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Investigación fundamental |
100% |
100% |
100% |
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Investigación industrial |
70% |
60% |
50% |
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Investigación industrial. Condiciones: - Colaboración entre empresas; en caso de grandes empresas: transfonteriza o con al menos una PYME - Colaboración de una empresa con un organismo de investigación - Difusión de los resultados |
80% |
75% |
65% |
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Desarrollo experimental |
45% |
35% |
25% |
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Desarrollo experimental. Condiciones: - Colaboración entre empresas; en caso de grandes empresas: transfonteriza o con al menos una PYME - Colaboración de una empresa con un organismo de investigación |
60% |
50% |
40% |
Toda ayuda de Estado al I+D+I ha de ser propuesta desde dicho Estado (País, Región, Autonomía) y aprobada por la Unión Europea. No obstante, existen una serie de ayudas públicas al I+D+I que no precisan de aprobación de la Unión Europea siempre y cuando se acojan al régimen de minimis. El régimen de minimis asegura que una empresa no recibe más de 200.000 euros en 3 años de ayudas bajo este marco. Se considera que esta cantidad no altera las condiciones del mercado (libre competencia) y por lo tanto no es precisa su autorización a nivel europeo.
No existe una definición unificada para los conceptos de investigación, desarrollo e innovación, de manera que estas definiciones pueden variar en algunos matices en función del organismo que las utilice.
De entre las diversas fuentes en las que se establecen estas definiciones destaca el Marco Comunitario sobre ayudas estatales de investigación y desarrollo e innovación (2006/C 323/01) , que a su vez se encuentra alineado con las definiciones establecidas en el Manual de referencia sobre innovación, el Manual de Oslo. Las definiciones recogidas por el Marco Comunitario son las siguientes:Investigación: actividades cuyo objetivo es la adquisición de nuevos conocimientos que puedan resultar de utilidad para la creación de nuevos productos, procesos o servicios o contribuir a mejorar considerablemente los ya existentes.
Desarrollo: adquisición, combinación, configuración y empleo de conocimientos y técnicas ya existentes, de índole científica, tecnológica, empresarial o de otro tipo, con vistas a la elaboración de planes y estructuras o diseños de productos, procesos o servicios nuevos, modificados o mejorados. Se incluye la elaboración de proyectos, diseños, planos y demás tipos de documentación siempre y cuando no vaya destinada a usos comerciales, así como el desarrollo de prototipos y proyectos piloto. El desarrollo experimental no incluye las modificaciones habituales o periódicas efectuadas en los productos, líneas de producción, procesos de fabricación, servicios existentes y otras actividades en curso, aún cuando dichas modificaciones puedan representar mejoras.
Innovación: aplicación de un método de producción o suministro nuevo o significativamente mejorado, incluyendo cambios significativos en cuanto a técnicas, equipos y/o programas informáticos (innovación tecnológica y en materia de procesos), aplicación de nuevos métodos organizativos a las prácticas comerciales (innovación comercial), la organización del centro de trabajo o las relaciones exteriores de la empresa (innovación en materia de organización), etc.